¿Alguien puede afirmar que es más fácil dejar de fumar que ir a comprar unos zapatos nuevos? Yo puedo, lo afirmo. Sólo tienes que estar seguro que NO fumar más es lo que harías si alguien te lo pusiera tan fácil.

Cuando vas a comprar unos zapatos nuevos puedes tener una pequeña y mínima ilusión de encontrar algo que te llene, o no. Cuando vas a dejar de fumar esa ilusión no es pequeña, es tan grande como la duda de si lo vas a conseguir. Pues después de pasar con esa ilusión por el pequeño y placentero trance de la laserterapia, mi gran sorpresa fue ver cómo desapareció esa duda o miedo a dejar de fumar, en a penas una hora.

No voy a mentir diciendo que ya no me acuerdo del tabaco, pero sí que es un recuerdo que no echo de menos. Ese recuerdo puede ser el de momentos puntuales en los que antes fumaba de forma automática, cuando salía por la puerta del cine, del súper, con un café, etc. Pero qué grata sensación comprobar que es un mero recuerdo, que no siento melancolía por coger un cigarro, no se acelera el pulso o el nerviosismo por no fumar, no me siento privado de nada. Al contrario, eso me produce una enorme satisfacción y alegría. Después de trece años atrapado, qué fácil me ha parecido salir de esa prisión.

Luisfran
Ex-Fumador